domingo, 17 de julio de 2016

La leyenda de los dos lobos: La ira

Cada uno de nosotros vivimos luchas en nuestro interior y tenemos la capacidad de elegir nuestra manera de manifestarnos en la vida. Esta elección te definirá ante los demás y ante ti mismo.

En este mundo escondemos las emociones negativas y hasta nos avergonzamos de ellas. Por esta razón, las reprimimos y como consecuencia nos hace sentirnos mal. Ten presente que todo lo malo que guardamos en el corazón, nos envenena.

Entonces, en lugar de aprender a eliminar la ira, quizás sea una buena idea comprender este sentimiento y encauzarlo de manera tal que no haga daño ni lastime, ya sea a nosotros mismos o a los demás. Tomar consciencia de nuestra ira es una buena manera de gestionar nuestros enfados. En esta década hemos sufrido una enorme crisis, y una consecuencia ha sido que la ira ha aumentado al no lograr los objetivos marcados en la vida, en la familia, en el empleo o en los estudios. Y nos enfadamos debido a la frustración.


Para entender esta batalla que se libra dentro de cada uno de nosotros, compartiré la leyenda de los dos lobos:

Un día un anciano Cherokee pensó que había llegado el momento de transmitirle una gran enseñanza de vida a su nieto. Y comenzó a contarle la lucha que tiene lugar en el corazón de cada persona:

Comenzó diciendo que: “Hay una batalla que está teniendo lugar en mi interior...es una pelea terrible entre dos lobos.

Un lobo representa el miedo, el odio, la ira, la envidia, la avaricia, la arrogancia, el resentimiento, la culpa, la autocompasión, la inferioridad, la mentira y el ego.

El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la bondad, la esperanza, la serenidad, la compasión, la generosidad, la amabilidad, la amistad, la humildad y la verdad.


Miró al niño y le dijo: “Esa misma lucha está teniendo lugar en tu interior y en el interior de cualquier persona”.

El niño se quedó un rato pensativo, y al fin le preguntó a su abuelo “¿Y cuál de los dos lobos ganará?”

Y el anciano cherokee respondió: “Ganará el lobo al que más alimentes”. 

Podemos elegir ser víctimas a la hora de manifestarnos ante la vida y centrarnos en la espera de otros o por el contrario, podemos ser creadores de nuestra vida, asumiendo esta perspectiva y centrando nuestra atención en el amor y amistad.

Dentro de cada uno de nosotros se libra esta batalla, entre los dos lobos de la leyenda. El resultado de la batalla, qué lobo será el que gane, depende del lobo que tu decidas alimentar. Alimentas al lobo que tú decides mediante tu atención.

En dónde centras tu mente y tu atención es lo que alimenta a los dos lobos que luchan en tu interior. Está en ti, decidir donde pones tu atención y por tanto decidirás el resultado de la batalla.  

¿Hoy y ahora, dónde estás poniendo tu atención?

 La vida está llena de desafíos. ¿Cómo los percibes: como amenazas que pueden destruirte o como oportunidades para crecer?

¿Cómo te manifiestas ante la vida, alimentando al lobo de la ira, egoísmo, envidia, o por el contrario alimentando al lobo del amor, amistad, paz?

La decisión es tuya. Y la pregunta es: ¿qué vas a decidir?

Aprender a controlar la ira no es nada sencillo, mucho menos saber utilizarla a nuestro favor para alcanzar nuestros objetivos.


Gracias a esta bonita leyenda podrás comprender por qué es necesario aprender a controlar la ira.

A continuación, compartiremos algunas técnicas de control de la ira o enfado:

1. Esperar: Siempre habrás oído hablar, que una manera para controlar la ira es contar hasta 10 o 1.000 según el grado de enfado. Escucha con atención y espera antes de contestar y responde de una manera tranquila, tomándote tu tiempo para contestar. Para ello, nos puede ayudar el pensar y analizar si nuestra reacción emocional está justificada. Y tomar el contexto de la ira de otra manera.

2. Relajación: Otra receta para disminuir la ira incluye respirar profundamente con el estómago y con los ojos cerrados y centrando tu atención en la respiración. 
De esta manera, la mayor carga de oxigeno va al cerebro y te aporta un estado más relajado necesario para pensar y volver a reconsiderar lo que pretendías decir y con ello, evitar una reacción instintiva. 
Por ello, practica la relajación y meditación que pueden ayudar a calmar los sentimientos de ira. Esta opción influye en nuestra relajación favorablemente. 
Estar en calma significa saber decir basta a las preocupaciones.


3. Autocontrol: Es complicado aceptar que el cambio está dentro de uno mismo. Todos tenemos un gran temor a mirar en nuestro interior (miedo a mirar adentro). 
Con el autocontrol, te recomiendo re-interpretar esa situación vivida, cargada de ira. 
Para ello, intenta ponerte en el lugar de esa persona que se ha manifestado con ira y ver la intención positiva, es decir, ¿por qué está con ira?. Perdonar y olvidar sin más. 
¿Sabes los beneficios que tiene para uno mismo perdonar a los demás? Seguramente, al perdonar se alivian algunos de tus dolores de cabeza o estómago.
En la vida hay dos opciones: resistir o fluir. Si te resistes todo te golpea, si fluyes todo te acompaña.
Así, si tu estas bien, todo mejora contigo. Si tú cambias, todo cambia contigo.
Los cambios que nos gustaría ver en el exterior, sólo es posible desde un cambio en nuestro interior.
En definitiva,no es la situación, es cómo reaccionas.


4. Ejercicio: Una preferida por mí para liberar esta carga emocional es ponerme la ropa deportiva y practicar una hora de ejercicio, caminando o corriendo. Con ello, logras alimentarte de endorfinas, la hormona de la felicidad. 
En este caso, con la actividad tendrás sed, beberás agua y en ese instante, al beber, nuestra mente entiende que no hay motivo para el enojo. 
Y después de un ejercicio tomarse una ducha con agua caliente para relajar. Mientras te duchas, centra tu mente sólo en sentir el agua al caer sobre tu cuerpo. Sitúate en el "aquí y ahora".


Aplicando estas recetas lograrás reducir el nivel de ira, aunque siempre quedan restos porque es imposible eliminarlos por completo.

5. Evitar situaciones y personas tóxicas: Intenta alejarte de las personas tóxicas (envidioso, celoso, cotillas, victimista manipulador, mentiroso, mediocre) que nos irritan especialmente. 
Aunque hay que pensar que han aparecido en tu vida para que tu aprendas y puedas sacar lo mejor de tí. A veces quien crees que te ha ofendido te muestra aspectos en los que tu no te has respetado.
El origen del tóxico es el miedo, y especialmente el miedo al fracaso. Pero éste miedo al fracaso está basado en nuestras percepciones. Por ello, ve más allá de tus miedos. 
Estas personas tóxicas apuntan al victimismo, negando la realidad y alejándose de ser protagonistas de su propia vida. No te olvides de que la verdad es diferente para cada persona. Con nuestra subjetividad, cada uno ve lo que quieres ver.

6. Desidentificación: Del motivo de la ira, piensa que han transcurrido 6 años y al mirar atrás, ¿cómo ves ahora el motivo de esa ira?. 
La distancia te ayudará a minimizar  y adoptar una perspectiva más objetiva y racional. Ahora estás a un nivel superior y ves el motivo de la ira desde la distancia, más pequeño.

7. Descansar. El descanso ayuda mucho. Es necesario cumplir las horas de dormir (mínimo 8 horas) para evitar estar con más vulnerabilidad a estallar de ira.

8. Reflexionar: Analizar el motivo de la ira y si nuestra reacción emocional está justificada. También ver sus consecuencias. En este momento, sería importante hacer una reflexión del por qué reaccionamos de este manera.

9. La vida no es ganar o perder. Tomarse la vida como una carrera y no saber gestionar la derrota, provoca una gran carga de frustración por no alcanzar el objetivo marcado. Hay personas que viven en una competición como los niños pequeños, "y yo más". 
Muchas personas siente una gran frustración al haber perdido todo lo que habían ganado, y lo peor lo proyectan sobre los demás. 
Sin duda, aceptar y asumir, en lugar de negar la realidad, es el primer peldaño para cambiar la situación. 
La ira puede manifestarse en nuestras vidas, experimentar esta emoción en tí, es tu decisión; pero no lo proyectes en otras personas. 
No lo olvides, hazte responsable de tus decisiones. 

La ira, la rabia, el enfado...son emociones que tienen el mismo origen: el miedo. 

El Cuento de los dos lobos es una leyenda que ayuda a reflexionar sobre nuestra lucha interior. 
Y ten presente que el mundo no está en tu contra... 

Pregunta:

Separar el aula en pequeños grupos (2-3). Primero, leer el texto. Segundo, contestar las siguientes preguntas:

1. ¿Qué es la IRA?

2. ¿Cómo interviene/afecta la ira en la comunicación?

3. Después de la lectura del texto y la exposición del trabajo en grupo ¿Qué técnicas utilizarías ante la ira?

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