viernes, 26 de agosto de 2016

6 sombreros para encontrar empleo

La técnica de Edward De Bono, de los sombreros para pensar, facilita la utilización de diferentes estilos de pensamiento que empleamos para resolver problemas.
En el taller o aula se puede aplicar este método, asignando a cada asistente o grupo un rol de pensamiento (un sombrero para pensar).
Esta metodología trata de identificar diferentes formas de pensar con sombreros de colores.
Al ponerte un sombrero determinado, empezarás a pensar como el sombrero quiere que pienses.
Esta técnica es muy sencilla; hay seis sombreros que podemos ponernos o quitarnos para representar el tipo de pensamiento que estamos utilizando.
Los sombreros nos permiten pensar y decir cosas que de otro modo no podríamos pensar ni decir sin arriesgar nuestro ego. La idea es, analizar el problema en cuestión pero desde seis diferentes perspectivas y por separado (desde cada uno de los sombreros).
Cada uno de los seis sombreros para pensar tiene un color: blanco, rojo, negro, amarillo, verde y azul.
Al ponernos un sombrero asumimos un rol, una actitud y cuando nos lo quitamos, desaparece este rol o actitud.
La actividad se inicia entregando a cada uno (individuo o grupo) seis cartulinas de colores para que elaboren seis sombreros de papel. Cuando se realiza en grupo, todos los participantes del grupo deben utilizar el mismo sombrero al mismo tiempo.

Infografía realizada por www.nmformacion.com
Sombrero blanco:

Al ponernos este sombrero pensaremos de una manera más objetiva y neutral. No se hacen interpretaciones ni se dan opiniones personales. El sombrero blanco se ocupa de hechos objetivos y de cifras concretas, sin interpretaciones subjetivas. Datos y hechos puros.
Cuando nos ponemos el sombrero blanco hacemos las siguientes preguntas: ¿Qué datos de desempleo existe en mi localidad?, ¿Qué información laboral o formativa tengo?, ¿Qué experiencia laboral tengo?, ¿Qué formación he realizado hasta ahora?, ¿Qué experiencia y formación necesito?, ¿Qué habilidades de competencias tengo?, ¿Qué información nos gustaría que hubiera?, ¿Cómo la obtendremos? Sólo exponemos los datos y hechos de modo natural y objetivo.
Es como un ordenador: no tiene emociones y, cuando lo utilizamos, esperamos que nos arroje hechos y cifras, no que discuta con nosotros. Cuando nos ponemos el sombrero blanco imitamos a un ordenador recibiendo y analizando datos. No presentamos opinión alguna.
Cuidado con las presuposiciones, cuando se cree que son verdaderos los datos, pero todavía no han sido totalmente verificados.
No se trata de expresar opiniones o deseos, sino de plantear todo lo que puede ser cierto y comprobable, dejando claro el nivel de certidumbre que envuelve cada hecho. El sombrero blanco es objetivo: como el cartógrafo, se limita a trazar un mapa tan fidedigno como le sea posible.
Por lo general, el sombrero blanco suele manifestarse al inicio de la reunión y, a lo largo de la reunión, vuelve a acudirse a él para definir la información necesaria que hace falta. Es obvio que este sombrero excluye cosas esenciales, pero su propósito es muy concreto: proporcionar información, mera información.

Infografía realizada por www..belenclaver.com 

Sombrero rojo:

Nos pondremos este sombrero para expresar nuestros sentimientos y emociones, sin juzgarlos. El sombrero rojo representa el punto de vista menos racional y más emocional. Quien tenga este sombrero podrá decir: "así me siento con respecto a este asunto" sin tener que justificarse. Se trata de expresar intuiciones, sentimientos y emociones.
El sombrero rojo permite conocer el sentir de una persona que transmite toda una amplia experiencia, aunque no puede describir objetivamente el por qué de ese sentir.
El sombrero rojo autoriza a la persona que lo usa a exponer sentimientos sobre un tema sin tener que justificarse o explicarse por su representación y decisión. Al ponerte el sombrero rojo expresamos nuestro sentir por algo, sin que haya la necesidad de dar explicaciones para ello.
Cuando nos ponemos el sombrero rojo hacemos las siguientes preguntas: ¿Anteriormente qué actividad he realizado y me he sentido feliz? ¿Qué acción en la vida me apasiona, me gusta? ¿Qué actividad laboral o formativa me motiva? ¿Con qué me emociono? ¿Qué labor me hace sentir feliz?
Cuando una persona tiene el sombrero rojo entra y sale del modo emocional y explora los sentimientos de los demás. El rojo al contrario del blanco denota ira, odio, miedo, euforia, esperanza u otras emociones.
Al colocarme el sombrero rojo puedo decir: “Me pongo el sombrero rojo y digo que me parece que esta idea no va a dar resultado”.... Los demás participantes, ante esta expresión no tenemos porque pedir el “¿por qué?”, pues el sombrero rojo nos protege de esta pregunta: ¡Es nuestra opinión! La metáfora del sombrero rojo le ayudará a realizar un esfuerzo sincero por desentrañar las emociones que está sintiendo.
Generalmente en las reuniones de empresas no se permite que las emociones se manifiesten. Se considera que empañan el pensamiento y que el mejor pensador es quien logra asumir distancia y frialdad frente a los hechos. Pero, aunque se intente negarlas, las emociones siempre están latentes (disfrazadas de lógica, saboteando el debate, escondidas entre actitudes) y ejercen una influencia en cada decisión que se toma. Por eso, el sombrero rojo permite interpretarlas ya que las emociones forman parte del método de pensamiento y de nada sirve esperar que desaparezcan o que no interfieran.
Te invito a leer este artículo sobre las emociones, titulado: ¿Cómo controlar la ira? La Leyenda de los dos lobos.


Sombrero negro:

Al ponernos el sombrero negro nos centramos en la perspectiva pesimista (negativo y objetivo). Aquí, somos críticos de una manera negativa e identificamos lo que está mal, lo incorrecto y erróneo. Vemos los puntos malos de una decisión al pensar qué algo no puede salir bien o no se puede realizar. Señalas los riesgos y peligros, lo que está mal y los motivos por los que algo no puede funcionar para evitarlo o solucionarlo. Este sombrero cubre los aspectos negativos, es decir, por qué algo no se puede hacer o no funcionará.
Con su evaluación negativa se convierte en el sombrero del juicio. Debe ser siempre lógico evitando cometer errores.
Al ponernos el sombrero negro debemos ser negativos pero objetivos (lógico-negativo), es decir, tenemos que explicar el por qué de nuestra crítica u opinión negativa.
Lamentablemente este es el sombrero que nos acostumbramos a usar más veces, pues la crítica y negatividad son parte de nuestra cultura.
Si tenemos una actitud hacia el sombrero negro, debemos basar toda nuestra experiencia pasada en la explicación objetiva de esta negatividad, por eso es negativo objetivo. Confronta una idea con la experiencia pasada y también la proyecta en el futuro.
Puede hacer preguntas negativas.
Cuando nos ponemos el sombrero negro hacemos las siguientes preguntas: ¿Qué pensamientos, limitaciones o creencias me impiden avanzar en la búsqueda del empleo o en mi carrera formativa? ¿Cuáles son las causas de esta barrera en mí?
Con el sombrero negro podemos decir “No creo que la formación recibida vaya a funcionar porque por nuestras experiencias anteriores....”. Es decir negativo objetivo, en donde se le da una real dimensión a la parte de crítica.
Quizás, es el que más utilizamos en la vida cotidiana, el más arraigado en la tradición occidental y el más importante en el pensamiento, porque nos ayuda a ser precavidos, nos aleja de los peligros. Se manifiesta cuando algo no encaja en nosotros, porque no se ajusta a nuestros recursos o a nuestras características personales, el sombrero negro es el pensamiento para señalarlo. Por esa misma razón, suele ser muy fácil de usar, pues termina siendo una vía para expresar algo que ocurre de modo natural en nuestros cerebros: la tendencia a sentirnos incómodos ante la “inadecuación” y a evitar las cosas que no encajan en nosotros.
Resulta mucho más sencillo ser crítico que constructivo. Hay que tener claro que el sombrero negro no es una invitación a darle rienda suelta a la crítica negativa, sino una invitación a pensar en las posibles faltas o inconvenientes.



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Sombrero amarillo:

Nos ponemos el sombrero amarillo y resulta ser el opuesto al negro. Positivo Constructivo.
Con el sombrero de pensamiento constructivo, se plantean propuestas para propiciar cambios positivos: solucionar un problema, introducir una mejora o aprovechar una oportunidad. Este sombrero se relaciona con la eficacia, con hacer que las cosas sucedan.
Con él,  se intenta buscar los aspectos positivos, se piensa de manera muy optimista y esperanzadora. Nos permite “pensar en positivo”. Al ponerte el sombrero amarillo, se explora en busca de valor y beneficio de las cosas. Nos permite divagar hasta los sueños, visiones y esperanzas.
Con el sombrero amarillo asumimos el rol de ser positivos y constructivos, ocupándonos de la evaluación positiva.
Cuando nos ponemos el sombrero amarillo hacemos las siguientes preguntas: ¿En qué actividad siempre he destacado? ¿Qué es aquello que se me da bien? ¿En qué áreas eres mejor que otras personas? ¿Cuáles son mis puntos fuertes?
Con el sombrero amarillo podemos decir: “existe la posibilidad de que sea elegido y contratado este año”. “Deberíamos estar preparados para aprovechar esta formación y aumentar nuestras opciones de empleo”.
Asumir este rol o actitud tiene cierta dificultad dado que estamos acostumbrados a ser negativos con las ideas de los demás. En general sólo somos positivos con nuestras propias ideas o con las ideas de nuestro Jefe.
No representa la euforia positiva del sombrero rojo ni tampoco la creación de nuevas ideas del sombrero verde.
El sombrero amarillo, con el enfoque positivo, es un cambio de actitud al que no estamos acostumbrados, buscando el lado bueno de las cosas o construir en lugar de destruir. Por lo general, nuestra actitud tiene tendencia hacia el sombrero negro.
El sombrero amarillo es difícil de asumir ya que debemos aportar y crear nuevas ideas, no destruir las existentes que es lo más fácil.
Normalmente, las personas suelen verse obligadas a resolver problemas, pero rara vez se ve forzada a buscar oportunidades. Este sombrero representa una actitud de avanzar respecto a una situación proporcionando oportunidades y deseos de hacer que las cosas ocurran.


Sombrero verde:

Al ponernos este sombrero, abriremos nuevas e ingeniosas posibilidades. Es Creativo. Está relacionado con la creatividad y las ideas nuevas. Incluso quienes nunca han sido creativos, empiezan a serlo cuando se concentran en los propósitos de este sombrero. Este sombrero permite ir más allá de lo conocido, lo obvio y lo satisfactorio. Permite buscar alternativas novedosas.
Cuando nos ponemos el sombrero verde hacemos las siguientes preguntas: ¿Qué ideas tengo para encontrar un empleo o seleccionar nuevos estudios?, ¿Qué alternativa tengo en la búsqueda de mi empleo?, ¿Qué alternativa tengo para aumentar mis estudios?, ¿Qué cambio debo realizar en la búsqueda del empleo para tener mayores oportunidades de éxito?, ¿De qué forma puedo enfocar mi búsqueda de empleo o mi carrera profesional?
Al colocarte el sombrero verde tienes una actitud para ideas nuevas y de nuevas formas de enfocar las cosas. Aquí no te apoyas en nuestra experiencia pasada, por el contrario debemos romper paradigmas, desechando viejas ideas para encontrar otras mejores. Se ocupa del cambio.
El sombrero verde permite plantear posibilidades y huye de las viejas ideas para encontrar otras mejores. Para ello, es necesario, estar abiertos al cambio con el fin de hacer mejor las cosas porque las situaciones de la vida tienen muchas soluciones posibles, y algunas son mejores que otras, pues resultan menos costosas, más fiables, más realizables.
El sombrero verde facilita a la persona un enfoque para ser creativo y con este cambio hemos logrado un verdadero cambio de actitud en la persona.
En muchos casos, nos contentamos con las primeras soluciones que aparecen y, automáticamente, dejamos de pensar en el tema y de buscar alternativas. El sombrero verde es un pensamiento de exploración permanente de alternativas que permite anticiparse a las dificultades, deteniéndose a buscar alternativas aunque las cosas parecen funcionar bien.
Con mucha frecuencia, el estímulo que da origen a la nueva idea proviene de un error o un accidente. El descubrimiento de la Viagra, por ejemplo, se debe al ensayo de un nuevo medicamento protector del corazón.
También se dice que Colón osó atravesar el Atlántico movido por un error de cálculo.


Sombrero azul:

Este sombrero se ocupa del control y la organización del proceso del pensamiento. El pensador de sombrero azul es el “director de orquesta”,  quien propone la utilización de los demás sombreros, define los temas hacia los que se dirige el pensamiento y establece el foco de atención. Entonces, el sombrero azul es el sombrero del control, que permite organizar el pensamiento, es decir el uso de los demás sombreros.
Cuando nos ponemos el sombrero azul hacemos las siguientes preguntas: ¿Qué voy a hacer para encontrar empleo?, ¿Qué formación es la más adecuada para mejorar mi candidatura en la entrevista de trabajo?, ¿Cuál es mi método para encontrar mi empleo?, ¿Qué estrategia tengo que aplicar para encontrar mi empleo?, ¿Qué estrategia de formación necesito para mejores las opciones de empleo?, ¿Qué recursos voy a utilizar para tener mayores probabilidades de empleo? ¿Qué estrategia de empleo aplicaré: empresa privada o pública?
Con el sombrero azul se decide cuál de los otros cinco sombreros usar y nos indica cuándo cambiar de sombrero. También define el problema, enfoca el tema y elabora las preguntas. A veces todo el problema está en la capacidad de enfoque.
Al ponerme el sombrero azul defino los propósitos y las pautas del ejercicio, al tiempo que se vela por su buen desarrollo, coordinando la reunión.
En cualquier momento, los demás participantes puedan utilizar este sombrero azul y expresar así sus comentarios sobre el proceso de pensamiento que está teniendo lugar.
Puedes iniciar y cerrar la dinámica con el sombrero azul reflejando la visión, síntesis para redirigir el tema, hacer comentarios sobre lo que está ocurriendo y resumir y llegar a conclusiones.
Una manera de centrar el pensamiento del grupo puede ser a través de la formulación de preguntas de exploración y comprobación. También, las recapitulaciones y los resúmenes de lo que se haya planteado forman parte de este tipo de pensamiento.
El sombrero azul puede ser asignado a una persona o bien estará abierto a cualquier persona que desee ponérselo.
El sombrero azul, facilitador de la reunión, será el único habilitado para autorizar un cambio de sombrero. El tiempo destinado a la utilización de cada sombrero debe ser lo más breve posible, quizás un minuto para cada persona por cada sombrero que se use.
El sombrero azul organiza los conceptos surgidos para clasificarlos. Y pueden intervenir de nuevo otros sombreros como el blanco, amarillo y verde, con el fin de desarrollar cada propuesta y de ir dándoles a todas una valoración positiva. El sombrero negro, serviría como chequeo y podría estudiar cuáles de las alternativas son imposibles o inservibles, y definir las debilidades de las demás. Y de ese modo continuar con nuevas rondas de sombreros amarillo y verde que contribuirían a superar esas dificultades, corrigiendo errores, eliminando debilidades y solucionando problemas. El sombrero negro se puede usar de nuevo, para afinar aún más los riesgos y peligros que subsistan.

Infografía realizada por IES Torreón del Alcázar

Los 6 sombreros para pensar fueron creados para ilustrar los diferentes estilos de pensamiento que empleamos al resolver los problemas. Al ponerte un sombrero concreto dejarás de ser como eres y empezarás a pensar como el sombrero quiere que pienses. De esta manera, protegemos nuestro ego ante nuestras posibles auto-restricciones (“pensar así sería una tontería”,  “estas ideas no tienen sentido”, etc.).
Esta técnica nos permite representar un rol identificado con el sombrero y de este modo, nos liberamos de las barreras que influyen en nuestros pensamientos. También, dirige la atención de los participantes a una manera de pensar al ponerse el sombrero. Se evita nuestra costumbre de criticar las ideas de los demás ya que casi nunca tenemos la actitud de ser positivos con la idea contraria.
Por otro lado, los nuevos tiempos exigen flexibilidad conductual y esta técnica ayuda a cambiar tu modo de pensar en la temática planteada. Consiste en asumir un rol diferente al colocarnos uno de los sombreros y el sombrero es una buena metáfora para un cambio de rol o de actitud.
En definitiva, esta técnica facilita el trabajo cooperativo, promueve la creatividad, separa el ego al interpretar un color del sombrero y permite a los participantes una exploración constructiva.
Es una técnica ideal para aplicar en esta temática del empleo o formación y también para cualquier otra. Por ejemplo, en las tutorías en los centros educativos donde el sombrero azul sería el o la docente para encargarse de organizar, sintetizar y sacar conclusiones.
Cuanto más se utilicen los sombreros, más se integrarán todos los participantes a la cultura del pensamiento  y hace reproducir, de manera sencilla, los procesos que tienen lugar en nuestra mente cuando tomamos decisiones. Esto requiere que  el equipo acepte ponerse y quitarse los sombreros.



La técnica de los 6 sombreros facilita una metodología que permite que la acción de pensar sea más efectiva y constructiva. Cuando utilizas el sombrero amarillo evalúas los beneficios que podrías conseguir. Con el sombrero negro estableces que es lo que puedes perder o en qué puedes fallar. Con el sombrero blanco obtienes el coste y el beneficio de mi actitud. Con el sombrero rojo expresas las emociones. Con el sombrero de color verde empiezas a romper paradigmas y a crear. Y finalmente con el azul, organizas y planificas la dinámica.
No solo se facilita el cambio de actitud, al cambiar de sombrero, sino que se organizan puntos de vista diferentes y se crea un mapa enriquecido para tomar mejores decisiones con la comunicación
Los sombreros simbolizan diferentes formas de mirar la realidad.
En definitiva, se puede separar el pensamiento en seis modos distintos que se identifican como “seis sombreros para pensar”:
Blanco: hechos, cifras, información objetiva.
Rojo:    emociones y sensaciones, sentimientos.
Negro:   lo lógico-negativo.
Amarillo:  positivo, constructivo.
Verde:   creatividad, ideas nuevas.
Azul: control de los demás sombreros y pasos para pensar.
Al ponernos un sombrero centramos y enfocamos nuestro pensamiento en lo que representa cada color. Al cambiar el sombrero se puede redirigir el pensamiento.
Utilizando la técnica de Edward Bono, la argumentación resulta más centrada con reuniones eficaces y productivas.



A continuación, compartiré dos ejemplos donde se aplica la técnica de los 6 sombreros.
Primer ejemplo: El lanzamiento de un nuevo producto:
Al ponerte el sombrero blanco la comunicación se apoya en datos y cifras.
Con el sombrero rojo afloran las emociones relacionado con el lanzamiento del nuevo producto. ¡Estupendo! No hay ninguno igual.
Cuando utilizas el sombrero amarillo tendría eufóricos en público discutiendo las maravillas que se derivan de la utilización del nuevo producto.
En el caso del sombrero negro, se analizan las desventajas y daños. Qué puede salir mal.
Con el sombrero verde se ofrecen otras alternativas creativas a las negativas que propone el sombrero negro como usos adicionales para este nuevo producto.
Y finalmente con el sombrero azul se controlan los ánimos de los participantes, haciendo revisiones de los resultados y evitando agresiones.




Segundo ejemplo: En clase se valora la posibilidad de crear un blog del curso sobre los contenidos temáticos del ciclo formativo.
Apoyándonos en el sombrero blanco se presentan cifras y datos que justifican la necesidad de crear un blog del ciclo formativo.
Al ponernos el sombrero amarillo se destacan las ventajas de crear un blog del ciclo formativo.
Cuando utilizas el sombrero negro se analizan todas las desventajas, daños e inconvenientes y todo aquello que puede salir mal.
Al utilizar el sombrero verde se generan ideas acerca de los contenidos apropiados del blog así como su diseño. También se valoran otras alternativas como guía de buenas práctica y casos de éxito de blogs gestionados por alumnado.
Nos pondremos el sombrero rojo para expresar nuestros sentimientos y emociones ante la posibilidad del nuevo blog creado.
Y por último, finalizamos la reunión, utilizando el sombrero azul para moderar, resumir y obtener las conclusiones de la creación del nuevo blog del curso a través del alumnado.


Fuentes:

- Seis sombreros para pensar por Edward de Bono. SIX THINKING HATS.

- El Blog de Bernat Escalera, profesor de FOL en la comunidad de Valencia.
- (http://www.edwarddebono.com) Página Oficial de Edward de Bono
- www.nmformacion.com

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