domingo, 25 de noviembre de 2018

Liderazgo como conducta: Universidad OHIO

Después de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de investigadores de esta Universidad (Hemphill, Fleishman, Stodgill, Shartle, Pepinsky, Coons,…) intentaron descubrir las dimensiones que caracterizan al comportamiento de los líderes.
Inicialmente, determinaron cuatro factores: consideración, énfasis en la producción, sensibilidad e iniciación a la estructura, pero, posteriormente, elaboraron una aproximación con sólo dos dimensiones que permitió categorizar gran parte del comportamiento del líder. Las dos dimensiones fueron:
                                 
Consideración. Es decir, en qué medida el líder tiene en cuenta los sentimientos de los subordinados. Hace referencia a aquellas conductas del líder que favorecen las relaciones de amistad, crean cohesión y armonía en el grupo, facilitan la participación en la toma de decisiones, ayudan a los subordinados con los problemas personales, muestran proximidad y cercanía, mejoran la comunicación, etc.

Iniciación de estructura o, lo que es lo mismo, se relaciona con la conducta del líder que facilita y define las interacciones del grupo para así alcanzar las metas. Este factor se relaciona con otras conductas, tales como, obtener buenos niveles de rendimiento, confirmar que se comprenden sus órdenes, clarificar y asignar funciones y tareas, se asegura que están orientados hacia las tareas, etc.
De la interacción de estas dos dimensiones, sus autores establecen cuatro estilos de dirección propuestos por la Universidad de Ohio (ver Figura).

Estos son:



Para medir estas conductas de desarrollaron dos instrumentos de medida:

- «Cuestionario Descriptivo de la Conducta del Líder» (LBDQ) elaborado por Hemphill y Coons (1957). Este cuestionario fue adaptado al ámbito militar y educacional (Halpin y Winer, 1957) y empresarial (Fleishman, 1957).

- «Cuestionario de Opinión del Líder» (LOQ) de Fleishman, dirigido a mandos, a los que se les pedía que se autodefiniesen.

Los principales resultados obtenidos de las numerosas investigaciones, centradas en ambas dimensiones, se pueden resumir en:

El líder con alta consideración consigue mayor nivel satisfacción de sus colaboradores, menor absentismo y un número menor de quejas.

Las correlaciones entre iniciación de estructura y eficacia del grupo son positivas, aunque muestran variabilidad.

Las relaciones entre consideración y efectividad del liderazgo varían en función de las características de los sujetos.

Los líderes con alto nivel en consideración y en iniciación de estructura, son los que consiguen, tanto un buen rendimiento de sus subordinados, como una alta satisfacción de los mismos.

Muchas excepciones a estos resultados, lo que resalta la importancia de la «situación» al hablar del liderazgo.

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