viernes, 28 de agosto de 2015

Observación y escucha activa

Escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye.

Pero, ¿qué es realmente la escucha activa?

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.

Ahora veremos una secuencia de la película "La Vida es Bella" escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni y ganadora de tres Oscar de la Academia de Hollywood. 

Roberto Benigni interpreta a Guido, de origen judío, que se enamora de Dora, una maestra que está comprometida con un oficial fascista. Sin embargo, Guido no claudica, y consigue seducirla, casarse y tener un hijo con ella, llamado Giouse. Pasa el tiempo y la situación se agrava. Guido y el pequeño Giouse son deportados, mientras Dora, por amor, se "deportará" a sí misma para estar junto a ellos. En el campo de concentración, Guido logrará ocultar a su hijo la terrible realidad inventándose un ingenioso juego.



Cada uno de nosotros, Interaccionamos continuamente con el resto de personas que nos rodean utilizando una herramienta aparentemente simple: nuestra capacidad de comunicación. Pero aunque somos seres sociales y con años de práctica en la vida, aún no nos hemos convertido en expertos en la comunicación ni siquiera con nuestras personas más queridas.

Esta escucha activa recoge no sólo el mensaje verbal de la persona a la que escuchamos, sino que también nos permite percibir aquellas señales no verbales que acompañan sus palabras e incluso, la importancia de aquellos temas que la persona omite porque, aparentemente, no tiene ganas de explicarnos.

Recuerda que en la mayoría de ocasiones un gesto de preocupación, unos ojos iluminados, o un silencio en el momento justo nos transmiten mucha más información sobre las emociones, inquietudes o miedos de la otra persona, que el más largo de los discursos.

Por eso, la escucha activa va más allá de la pura observación de lo que dice la otra persona, lo que calla y lo que expresa corporalmente. Esta escucha activa implica un paso aún más dificultoso, darle sentido a lo que dice la otra persona sin pasarle “nuestro filtro” o ponernos “nuestras gafas”. Es decir, situarnos en el mapa del otro, y no en el nuestro, para interpretar.

Ya que para entender a la otra persona y facilitar una comunicación eficaz, debemos ponernos en su piel siendo conscientes de sus valores, normas y perspectivas que utiliza esa persona para entender y organizar su mundo. Sólo así, comprenderemos sus pensamientos, comportamientos y las emociones que determinadas situaciones les provocan.

Actividad en pareja: Formar grupos de 2 personas. Cada uno cuenta una historia real o imaginaria al otro y cuentan con 5 minutos aproximadamente. Después, cada uno cuenta la historia del otro en público. Al final debate y se evalúa la exposición del otro.

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