domingo, 3 de noviembre de 2019

Miedo al cambio en el entorno laboral

El cambio es el fiel reflejo de una amenaza, nunca se ve como una oportunidad. Por ello, el miedo a cambiar tiene unas raíces psicosociales debido al desconocimiento, temor y al cambio de rutina, entre otros factores.

Uno de los síntomas de esta resistencia al cambio es el miedo a hacer las cosas de otra manera, prevaleciendo la rutina. Por el contrario, no se tiene miedo manteniendo una visión abierta a nuevas iniciativas.

De todas formas, el comportamiento del miedo al cambio genera un hábito. Plantear cómo podemos ayudar a cambiar estos hábitos podrían venir al provocar situaciones concretas que tengan que ver con el día a día real. Estas provocaciones se hacen de tal manera que ellos mismos descubran su esquema mental ante la situación.



Lo cierto es que el cambio requiere una labor de día a día. Y lo importante es la mentalidad de mejorar continuamente. Eso es lo que hace que una persona vaya hacia adelante, y como consecuencia, la organización a la que pertenece.


El trabajador y trabajadora dentro de su mundo laboral, debe entender que es necesario disponer de una mayor cualificación y que sea versátil, es decir, que acceda a diferentes cualificaciones a lo largo de su vida profesional. Tendrán mejores posibilidades aquellos que construyen una nueva mentalidad centrada en el fomento de sus propias capacidades mediante una actualización permanente. De esta forma, la formación y el desarrollo racional y emocional de la persona se convierten así en las claves para la conquista de la empleabilidad.

La aplicación de todo este proceso de construcción exige un programa de gestión de la competencia que conlleve:

-desarrollo de competencias y adquisición de nuevos valores como mayor autoestima, independencia, capacidad integradora, curiosidad intelectual y tenacidad.
-posibilidad de identificar opciones de futuro en la empresa o fuera de ella.
-potenciar tu posicionamiento ante el mercado laboral.

La formación profesional debe estar centrada en la empresa y su programación didáctica debe apoyarse en la realidad de la vida de la empresa. Ello, contribuye a alinear las competencias profesionales y claves con las necesidades empresariales, generando mayor competitividad y un clima organizacional favorable para el crecimiento y desarrollo de la persona.

Se contribuiría de manera positiva a desarrollar un mejor perfil profesional y puede potenciar la autoestima de aquellos que, en otra situación, han fracasado en su planificación educativa.

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