martes, 28 de enero de 2014

Los Maestros de la Negociación y el Liderazgo

Fomentar el trabajo en equipo, cultivar una actitud de aprendizaje y desarrollar el arte de la negociación son las líneas de pensamiento de los más afamados «gurús» del management.


Conjugan a la perfección la inaccesibilidad de las más rutilantes estrellas de Holywood con la familiaridad, sencillez y claridad de sus libros. Sus «trucos» para conseguir la excelencia de la empresa diez son casi confidencias al oído de un bienintencionado compañero de trabajo con más tablas en el oficio.  Los gurús del management observan, analizan y disparan sus teorías al corazón de las grandes compañías de medio mundo.


Su influencia no sólo se limita al campo de la gestión empresarial.  Su actividad llega a áreas tan dispares como la educación, la salud o la política.  Sus libros enseñan a resolver discusiones entre padres e hijos o, incluso, entre vecinos.  No es de extrañar.

Las estrellas del management nos recuerdan que la empresa, lejos de ser un ente abstracto, es una organización de carne y hueso; organismos más vivos de lo que muchos piensan y que tienen su propio cerebro, nervios, músculos y, por qué no, corazón. La humanización de la empresa es una constante en sus ideas. Si en algo coinciden las teorías de estos verdaderos sabios empresariales es en destacar la importancia vital del elemento humano en las organizaciones.  Personas que trabajan en equipo y que son orientadas y guiadas por un líder.

Más humanos

Las cabezas visibles de la organización, definitivamente, se humanizan. La auténtica labor del líder es estar comprometido con los servicios de toda la organización.

Creo que por eso mismo va llegando la hora de que se abandone la noción tradicional de que la visión siempre se anuncia "desde arriba", porque el hecho de que alguien ocupe un puesto elevado no significa que sus visiones personales constituyan automáticamente la "visión de la organización".

La participación resulta fundamental para eliminar cualquier atisbo de autoritarismo, recoger las sugerencias de los subordinados e implicarles en el proyecto mediante la delegación de responsabilidades. El líder del futuro, y el de hoy, tendrá que dejar hacer, siendo democrático y participativo

Porque delegar implica la dirección activa del líder hacia un subordinado para que asuma cierta cantidad de responsabilidad.
Al delegar, sin embargo, el líder no debe relajarse en la tarea de dirigir; pues él es el que mueve los hilos de los procesos que intentan conseguir una visión determinada.

Visión de conjunto                 

Visión de conjunto, trabajo en equipo. Lo que no significa que el funcionamiento de forma individual quede definitivamente descartado en las organizaciones. 
Hay quienes defienden que, a veces se puede funcionar mejor de forma individual que conjuntamente, siempre y cuando al actuar como individuos se comprenda el comportamiento de la colectividad, se piense de manera sistémica y, además, se aprenda de ello. Se trata de que exista unión en el equipo, que las experiencias se conviertan en un bagaje de información común y que también se hagan las cosas individualmente, sintiéndose comprometido con la labor compartida del equipo.

Pero hacer propia esta actitud es una tarea bastante complicada en un  mundo en el que se nos obliga, en ocasiones, a tomar a los compañeros como competidores para sobrevivir y prosperar. La competitividad excesiva y, a veces, individualista impide enriquecerse con los distintos puntos de vista de los demás.

Dentro de las organizaciones, los problemas cotidianos se refieren más al puesto que se ocupa dentro de la jerarquía, que a las capacidades propias de cada individuo. Por ejemplo, el líder que sabe negociar, pero que piensa que su misión consiste solamente en corregir las cosas que no van bien, corre el peligro de que al final no obtenga los resultados que desea de su equipo.  Para negociar con éxito, no vale simplemente con corregir, también hay que enseñar y saber comprender a los demás.

La negociación en alza

Un buen líder tiene mucho que decir -y hacer- en este sentido.  
El modelo basado en medir el control que ejerce el líder está dando paso a una fórmula nueva que tiene en la negociación su máximo exponente.

De aquí nace el líder negociador, entendiendo esta figura como intermediario, facilitador o alguien que dirija las conversaciones del grupo y sus debates con el fin de explorar situaciones nuevas y llegar a soluciones planteadas a través de un proceso comprensible para todos. Por eso creo que muchas de las empresas que se rigen por una buena negociación son las que tienen los directivos más modernos, una forma de liderazgo que debe fomentar el trabajo en equipo para la resolución de los problemas.

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