martes, 28 de enero de 2014

Valorar la creatividad

En este tipo de organización la jerarquía pesa muy poco; la gente está organizada en equipos de gestión y grupos de trabajo desde los que se proponen iniciativas y sugerencias que después son valoradas.

Las características que definen a todo un  miembro de un equipo, o a todo un buen colaborador, son que tenga visión global del trabajo, que se comprometa con su labor, polivalente, con capacidad y ganas de aprender, así como de adquirir nuevas experiencias … También es importante que sepa generar buen clima en su entorno de trabajo.

Mientras que las capacidades que se demandan en un buen colaborador, en general, son el sentido común, la naturalidad, la lealtad, saber enfocar positivamente las cosas, saber convertir los problemas en oportunidades, sentido del humor, tomarse las cosas con filosofía …, algo a tener en cuenta es que cada empresa, cada momento, cada puesto, son distintos. De ahí la habilidad del director para captar lo que la empresa necesita según sus características.
El trabajo en equipo no es ninguna moda. El enfoque comprende muchos elementos, entre los que se encuentran el liderazgo, la motivación, el aprendizaje, las habilidades, la comunicación , la creatividad, …. Ahí se encuentran todas las claves del trabajo en una empresa o en una comunidad.

El sistema de dirección por objetivos es capaz de valorar todas las iniciativas de manera que los incrementos salariales y las compensaciones del personal están muy en función de la creatividad demostrada en su trabajo.  Existe un lema que se utiliza mucho: Necesitamos ser mejores que los de la competencia.  Si se limitan a ser buenos, a cumplir con lo que se le asigna, no es suficiente.  Así que las personas con responsabilidad de dirección deben apoyar las iniciativas, como por ejemplo “ los buzones de sugerencias”.  Este sistema se viene aplicando tanto en las pequeñas como en las grandes empresas Japonesas desde hace cuarenta años.  No sería la primera vez, que la sugerencia de un operario haya llegado a ahorrar millones de pesetas a una compañía.
El anonimato no vale, ya que el trabajador puede recibir una compensación metálica en caso de que su propuesta se haya traducido en un ahorro de los costes. Cualquier miembro puede opinar, pero no sobre cualquier tema.  Los asuntos 'opinables' tienen un límite y en la mayor parte de los casos se concentran en aspectos referidos a la producción y al ahorro.
Sorprendentemente, algo tan sencillo como escuchar al trabajador y motivarle para que participe en la gestión a través de sus opiniones no puede aplicarse en todas las empresas.  Se requieren unas mínimas condiciones para conseguir unos mínimos resultados: para empezar el estilo de dirección ha de ser participativo.  Cuando las medallas cuelgan de la solapa de un jefe que se aprovecha de las ideas de sus subordinados, éstos acabarán frustrándose.  Por otro lado, hay que crear el clima adecuado que, por ejemplo, no se da en compañías en las que la crítica es rigurosa.
Asimismo es necesario contar con un buen sistema de comunicación interna que responda rápidamente a cualquier sugerencia.  Una idea sin respuesta es una idea quemada.
En esa labor sería conveniente una formación interna impartida por los propios directivos al personal de la compañía. Donde todo este proceso tenga su reflejo: al final del año, todos evaluamos a nuestros superiores, cada uno enjuicia la labor de su superior. Esto genera un sistema que se retroalimenta  (Feedback), donde se va cambiando la mentalidad y la actitud de la gente.  Como resultado obtenemos un avance rápido, al ser más creativo, aportando soluciones con un elevado grado de imaginación, más flexibilidad,..

Actividad en el aula:

*¿Qué te parece aplicar la técnica del Feedback?

Cuando Ramón Masip inició el cambio en Nestlé España, en la década de los setenta, la empresa tenía una sólida posición en el mercado y una saneada situación financiera.
Masip previno que la España del futuro sería diferente, que la transición democrática y la apertura al exterior modificarían la empresa, y por ello era necesario adelantarse al cambio.  Masip inició un proceso de modificación de las actitudes de los miembros de la empresa.  Sus reuniones en grupo, con empleados de distintos niveles, los cursos de formación y el gasto en saliva fueron los rituales que dieron escenario a las nuevas ideas.
Las exigencias por las que hoy atraviesa el mercado, en continua evolución, obligan al trabajador, que quiere mantener sus conocimientos al día, a acudir periódicamente a las aulas.  Por eso, numerosas escuelas de negocios o centros colaboradores imparten cursos dedicados a apaciguar las inquietudes.
Estos cursos tienen como objetivo formar a los técnicos para que sean capaces de afrontar las nuevas situaciones.  Les brinda las herramientas necesarias para defender su puesto y ascender a cargos más altos y, otras veces, son el trampolín hacia una atractiva oferta para cambiar de empleo.

*¿Qué piensas de las empresas que motivan a sus trabajadores/as con la formación?

Para el ex vicepresidente de Volkswagen, José Ignacio López de Arriortúa, se necesitan compañías con éxito, que sean capaces de crear valor para el cliente, y este valor se concreta en tres aspectos: calidad, servicio y precio.

Un estudio realizado por profesores y directivos del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa(IESE) y la empresa de comunicación Burston Marsteller matiza en sus conclusiones estas recetas.  La clave del éxito empresarial en los años próximos se sitúa en el terreno de los precios y costes competitivos, y por detrás, y según este orden, en la calidad del producto, del servicio, posicionamiento diferenciado en el mercado, la mejora de los recursos humanos, optimización de los recursos financieros e imagen de la marca.  En los años pasados primó siempre la calidad del servicio y/o producto en tanto que el precio competitivo era menos relevante, mientras que los costes no se citaban como clave de éxito empresarial.
Uno de los mejores especialistas mundiales en rebajar costes es José Ignacio López de Arriortua "SuperLópez", considerado no solo un buen comunicador, sino que posee un talento excepcional para aplicar una serie de ideas bastante sencillas, como ha reconocido 'Financial Times'.  Ha ahorrado miles de millones de dólares a General Motors y Volkswagen.  Tiene razón Arriortúa cuando afirma que un coche debería valer menos de un millón de pesetas al público.  El sensible sobreprecio actual es el coste de la ineficacia, que paga el consumidor.  Como dice; el caballo de batalla son los costes.
Debido a las constantes reuniones de trabajo que se producen en el entrono de la empresa, pretendemos profundizar sobre esta técnica con el ánimo de mejorar los resultados.

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